Según Greenpeace los consumidores europeos, japoneses, chinos e incluso estadounidenses se niegan a comer ese tipo de granos.
Acusaron a las empresas Maseca y Minsa de usar maíz genéticamente modificado para elaborar sus productos y comercializarlos en México.México, D.F. Activistas de Greenpeace México se manifestaron contra el uso de maíz genéticamente modificado y expresaron que los consumidores de ese grano y de tortilla necesitan un precio accesible sin demeritar la calidad de los productos.
Areli Carreón y Gustavo Apugnani, integrantes de la campaña de trasgénicos de Greenpeace-México, acusaron a las empresas Maseca y Minsa de usar maíz genéticamente modificado para elaborar sus productos y comercializarlos en México.
Según ellos, se hicieron pruebas de laboratorio donde se verificó en dos ocasiones productos de esas empresas y se demostró que "la presencia de transgénicos no es un accidente sino la política deliberada de utilizar estos granos riesgosos en nuestras tortillas sin garantizar su inocuidad y sin informarlo al consumidor".
En conferencia de prensa, Areli Carreón explicó que Greenpeace compró 11 muestras de nueve harinas de Maseca y dos de Minsa, productos que están a la venta al público y que están elaboradas en distintos estados de la República.
Se sometió a dichas muestras a la prueba de reacción en cadena de polimerasa, mejor conocida como PCR, que es la más rigurosa y precisa para detectar organismos genéticamente modificados.
Las pruebas PCR son exactas y detectan directamente el ADN modificado, hasta en un 0.01 por ciento, y se encontró que en cuatro de nueve muestras de harina de Maseca y una de dos muestras de harina de Minsa estaba el gen modificado, en harinas elaboradas en Tamaulipas y Yucatán.
"Ante el alza al precio del maíz los consumidores exigimos tortillas a precio accesible, pero sin que se sacrifique la calidad y seguridad del producto", manifestaron.
Lo anterior porque "no somos animales para ser alimentados con maíz forrajero, ni somos conejillos de indias para que se experimente con nuestras familias con maíz transgénico".
Demandaron a las empresas harineras que garanticen plenamente que en su producto no usarán granos transgénicos, debido a que los consumidores europeos, japoneses, chinos e incluso estadounidenses se niegan a comer ese tipo de granos.