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Opinión
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Manuel Avila Flores
Crucial asamblea del blanquiazul
Jueves, 31 de Mayo de 2007

Este fin de semana, el sábado 2 de junio, el PAN se apresta a realizar una reunión determinante para la viabilidad del instituto en el presente inmediato y, si nos ponemos estrictos, para el futuro del país.

En el primer caso, porque del resultado que arrojen sus deliberaciones en León, Guanajuato, dependerá que uno de sus actuales referentes, Felipe Calderón Hinojosa o Manuel Espino Barrientos, se haga en definitiva del control de la organización y el otro se vea en la necesidad de realizar un repliegue estratégico.

Si gana Calderón, Espino tendrá que darle paso libre a su proyecto (de derecha moderada y avance gradual) de gobierno; si triunfa Espino, el gobierno enfrentará una conflicto interminable el resto del sexenio, acosado por la ultraderecha (radical y fundamentalista).

Lo peculiar de la situación es que sus diferencias no son de fondo, es decir, no hay un esquema filosófico que los confronte a profundidad, sus posturas son muy -pero muy- semejantes.

La pelea es por el "poder", por el control del partido; por determinar el método, la profundidad y velocidad de las reformas e imprimirle la dirección y el ritmo de la marcha hacia un régimen igualmente conservador y elitista.

En el segundo aspecto, la viabilidad del país se verá comprometida si la victoria es para los espinistas y estos siguen interfiriendo en la labor de gobierno, causando inestabilidad, encono y mayores divisiones sociales.

Además, claro está, de desestimar cualquier reivindicación o reclamo popular, forzando a la administración calderonista a ocuparse y tutelar, únicamente, los intereses del grupo que alienta al dirigente nacional del blanquiazul.

Como en todo proceso, hay antecedentes a considerar. El pasado jueves, aquí mismo, al referirnos a la victoria del PRI en Yucatán, planteamos una interrogante: "¿cuándo se van a dar cuenta los panistas de que su peor enemigo es su dirigente nacional, Manuel Espino Barrientos?" Luego de su acusación de intervencionismo a Mouriño, en La Columna del domingo profundizamos el alcance de nuestro cuestionamientos, señalando su obvia postura de obstáculo a las reformas y proyecto de Calderón: "¿hasta cuándo se darán cuenta los panistas, de que Espino es factor de conflicto interno y puede empezar a serlo de costosas derrotas electorales, además de elemento que pone en riesgo la estabilidad y la paz políticas del país?"

Lógicamente, ahora estamos en la posibilidad de agregar nuevos datos y confirmar que los desacuerdos entre los grupos existen y tienen una consistencia concreta e innegable.

Por ejemplo, Carlos Castillo López, hijo de Carlos Castillo Peraza e ideólogo -al menos uno de ellos- de Felipe Calderón, señaló: de continuar las diferencias entre el PAN y el gobierno de Felipe Calderón pueden generarse fisuras peligrosas.

Muy gráfico y explícito, Castillo López sentenció: "Si el PAN no aborda el debate..., de cuál debe ser la relación que debe tener con el gobierno federal, en lugar de ser el trampolín será la piedra con la que se tropiece".

Por su parte, el diputado federal calderonista Rogelio Carvajal, aceptó que "Yo creo que hay diferencias, sí las hay, no podemos ocultarlas, pero tenemos que hacerlo en lo interno".

En el mismo sentido, el secretario general del CEN y brazo derecho de Espino, José Espina, también reconoció: "Yo no lo he escondido.

Yo no he negado la competencia interna". Con el agregado de que "el partido requiere de autonomía y, aunque se le apoya en lo que puede al Presidente de México emanado del PAN, el partido como institución debe hacer y organizar su agenda con independencia" del gobierno federal.

Ahora bien, de acuerdo con el periodista Ricardo Alemán, participante en el programa Código 2007 transmitido por Proyecto (canal) 40, ha surgido una posición tercerista.

La misma estaría encabezada por Santiago Creel Miranda, coordinador de los senadores panistas, y tendría la pretensión de constituirse en "fiel de la balanza" en la disputa.

Sin embargo, aceptando la posibilidad de que exista este grupo, habría que descontarlo precisamente como "opción", pues resulta difícil concebir a un secretario de Gobernación que "nadó de a muertito" y no cumplió sus funciones sustantivas; a un aspirante perdedor en el proceso interno a la Presidencia; y finalmente, a un político que reconoce la aprobación de la "Ley Televisa" bajo un "ambiente de presión", pero que en su momento no tuvo el valor de denunciarlo ni hizo nada para frenarla, como factor de unidad y de solución en el diferendo.

Esta división, sin duda, es la sustancia del asunto, y tiene causas y por lo menos uno de los responsables está plenamente identificado.

Según Helena Varela, coordinadora de la carrera de ciencia política y administración pública de la Universidad Iberoamericana, el PAN no se ha visto como partido en el poder debido, "en primer lugar, al alejamiento que durante sus primeros tres años de gobierno mantuvo Vicente Fox con su propio instituto político".

Como refuerzo del argumento, Francisco Reveles, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, estableció que Fox no tuvo una estrategia eficaz de negociación con otros partidos, además de que, precisamente, no incorporó el proyecto panista a su accionar de gobierno y como parte de ese proceso de diálogo y acercamiento.

Lo peor del caso es que ahora Fox se ha unido a Espino y entre ambos han mantenido alejados a partido y gobierno, dificultando su marcha.

Lo que genera la inclusión de otro dato esencial al análisis: en opinión de Fiona Mackie, editora y economista Senior de The Economist Inteligence Unit, "si no se aprueban las reformas estructurales, México puede perder la estabilidad económica alcanzada hasta ahora".

De tal manera que, tanto la estabilidad política como la financiera estarán en juego el sábado.

Si los panistas no apoyan a Calderón para desembarazarse de Espino y de Fox, su margen de maniobra y posibilidades de operación política, de cabildeo legislativo y de gestión de gobierno (o administrativa) en general, quedarán reducidas a un margen muy estrecho.

Concretamente, podría iniciarse la inclinación de la proa de su gobierno hacia el fracaso.

 
Perfil
Maestro Normalista (Básica y Superior), estudió Pedagogía en la Universidad Autónoma de Nuevo León y es Licenciado en Ciencias Políticas y Sociales y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha trabajado en al Administración Pública, desde 1977.
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