La discriminación y el racismo de una sociedad establecida ante los migrantes de sur de México es un fenómeno que se da de muy diversas maneras.Generalmente vienen de expresiones simples y, hasta cierto punto, familiares. Frases despectivas y adjetivos que hacen mofa del tono de piel, del acento de su voz o de otras características físicas hacen que la discriminación hacia los grupos desprotegidos de la sociedad se vean como algo normal o, peligrosamente, como algo aceptado socialmente.
A raíz de los últimos 15 o 20 años que el Estado ha registrado un aumento en la población de hermanos migrantes, provenientes de estados como Veracruz, San Luis Potosí, del Estado de México, Oaxaca, Chiapas o Hidalgo, los comentarios despectivos, las actitudes de segregación y la marginación de una sociedad establecida ante los nuevos inquilinos se ha vuelto un tema constante que cada vez toma mayor preocupación entre los estudiosos del comportamiento de los hombres y de la sociedad.
Incluso el nivel ha llegado a situaciones apremiantes, pues hasta en algunos medios de comunicación se les menciona de una manera despectiva a las sirvientas, a los trabajadores de mano de obra o a cualquier persona que tenga la piel oscura, estatura mediana y que frecuente plazas públicas como La Alameda, la Macroplaza o algunos puntos de reunión por San Pedro (donde conviven las trabajadoras domésticas).
"El problema es que muchas veces las mismas personas de aquí trata de engañarlos, de repente aparecen seudo líderes que los engañan, les roban, les mienten aprovechando que no conocen la ciudad o que a veces no hablan el español, esa es otra forma de discriminación que es muy frecuente y que poco a poco estamos tratando de que suceda con menos frecuencia", expresó Hermenegildo Estrada Rodríguez, director del programa de acción comunitaria de la secretaría de desarrollo humano del municipio del Monterrey.
La discriminación y el racismo de una sociedad establecida ante los migrantes del sur de México es un fenómeno que se da de muy diversas maneras.
Desde el engaño, las actitudes despectivas hacia su color de piel o por el uso de su lengua natal, la negativa a la entrada a diversos establecimientos comerciales o la marginación a la que se ven envueltos son efectos que muchas veces nosotros no percibimos pero que están ahí, tal vez ocultos de la vista popular.
Despectivamente, la Alameda Mariano Escobedo ha sido catalogada de diversas formas.
Locutores de radio o cualquier persona la llaman "ciudad gatúbela" o "nacolandia" por un lugar de reunión de las trabajadoras domésticas o por cualquier persona con esas características físicas.
Sin caer en la larga lista de sobre nombres con los que suelen destacar a aquellos que 'no tienen la piel clara', cada vez es más frecuente que este tipo de adjetivos sean naturales y aceptados entre los diversos sectores de la sociedad.
En opinión de la doctora Séverine Durin, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) existe una especie de discriminación ordinaria que tiene mucho que ver con la imagen histórica que se les ha cargado a los grupos indígenas de México.
"Lo indio esta asociado con el atraso, con lo de antes, con algo que se opone al progreso entonces lo relacionado con lo indígena esta asociado a estos términos.
Existe una exaltación de lo indígena pero es totalmente folklórica, es algo de museo entonces las únicas opiniones favorables tienen referencia a las grandes civilizaciones Azteca o Maya pero que ya quedaron atrás, que ya están olvidadas", mencionó la investigadora quien ha trabajado en estudios sobre la migración en el estado.
Para el director del programa de acción comunitaria, Hermenegildo Estrada, la concepción que se tiene sobre los migrantes que solo llegan a la ciudad para cometer actos delictivos o que solo se apropian de terrenos irregulares de la ciudad debe cambiar, pues ellos son personas que vienen al estado a trabajar o a estudiar, buscando una oportunidad como todos.
"Cuando uno los conoce se da cuenta que son muy hospitalarios, cuando me ha tocado convivir con ellos me siento halagado de los buenos tratos con los que nos reciben.
La gente debe de comprender que ellos vienen a la ciudad en búsqueda de una oportunidad que, por diversas situaciones, su lugar de origen no puede ofrecerles.
Sería bueno que nosotros los recibiéramos con la misma hospitalidad que ellos lo hacen", sostuvo Hermenegildo Estrada Rodríguez.
En opinión de la investigadora Séverine Durin la concepción que se tiene de indígena es positiva o negativa dependiendo de grado de aproximación que la sociedad tiene con estos grupos.
Cuando están fuera del estado se les aprecia y reconoce, pero cuando viven en el estado son un problema, una carga o un sector generador de pobreza.
"Las únicas representaciones positivas que encontramos en la prensa sobre los indígenas es cuando no viven aquí, ya sea cuando se hace alguna petición para enviarles víveres o cuando vienen, por ejemplo, los huicholes y realizan sus ceremonias en la Husteca pero no se quedan así... de esa manera si funciona según observamos a grandes rasgos del estudio que hicimos", expresó la investigadora después de un análisis que realizaron durante 20 años sobre el manejo que la prensa regiomontana ha hecho de los temas que tienen que ver con los indígenas migrantes que llegan al estado.
Un aspecto a favor que resalta la doctora Séverine Durin es el programa de educación indígena que se imparte en algunas de las escuelas primarias del Estado, en donde se puede percibir una actitud de integración antes que de segregación hacia los niños que no hablan el español.
En opinión de la especialista, este trato de integración de los niños indígenas es digno de resaltarse en todo el país.
Brindar una educación temprana ha los niños, hacia una situación de respeto e integración con los hermanos migrantes es digna de resaltarse, pues depende mucho de la formación de una conciencia a una edad temprana para así evitar frases tan burdas e insolentes como las que escuchamos diariamente por las calles cuando alguien se quiere referir a los migrantes mexicanos.