Por: Ricardo Harden Cooper,
Miércoles, 20 de Junio de 2007
Son solo unos cuantos los que su grandeza puede ser reconocida en vida, y la grandeza de Enrique Canales Santos ha sido reconocida de muy diversas maneras.
Enrique Canales en su ultimo discurso
Son solo unos cuantos los que su grandeza puede ser reconocida en vida, y la grandeza de Enrique Canales Santos ha sido reconocida de muy diversas maneras.
Nace en Monterrey, Nuevo León, en el año de 1936. Desde muy joven se inicia de manera autodidacta en el ejercicio del dibujo y la pintura, sin embargo, su ingreso formal al terreno de la actividad plástica, no es sino hasta los 45 años, respondiendo a una vocación que se gestó desde la infancia y después de realizar sus estudios de Ingeniería Mecánica, un doctorado en Tecnología por la Universidad de Houston, y de ejercer como consultor de empresas.
En el año de 1973 vivió en Brasil, donde tuvo un acercamiento hacia los conceptos de ritmo, color y vida orgánica.
En 1979 tomó clases de cerámica especializada en la Universidad de Houston; pero es en el año de 1981, a raíz de su primera exposición individual en la Galería Miró , que la pintura dejó de serle una mera inquietud para convertirse en algo imperativo.
A partir de entonces, de manera individual como colectiva ha expuesto en numerosas ocasiones en diversas galerías de México como de la localidad, participando en el Centro de Arte Vitro, el Planetario Alfa, la Pinacoteca de Nuevo León, el Museo Marco y el centro Cultural Plaza Fátima, como en el desaparecido Museo de Monterrey, e incluso Taller de Artes Plásticas Rufino Tamayo de Oaxaca, en el Museo Amparo de Puebla y en espacios culturales de San Andrés, Barranquilla y Bogotá, Colombia.
Su afán por explorar nuevos medios lo llevan a trabajar la escultura en vidrio, participando en la muestra colectiva “Cristalomancia”, organizada por el Centro de Arte Vitro, que se presentó en Marco y en el Museo Rufino Tamayo en México, D.F.
; además de abarcar materiales como cerámica, porcelana, cera, talla en piedra y bronce, dejando ver su constante experimentación e innovación.
Contrajo matrimonio con Alicia Maldonado, con quien procreó una hija, Alicia, madre de sus dos nietos.
Enrique Canales es un artista polifacético, individualista, autodidacta, que lo mismo se expresa mediante la pintura – acrílico, óleo, gráfica - que a través de la escultura, donde utiliza vidrio, porcelana, cerámica, talla directa en piedra, bronce y cera.
Ingeniero mecánico de profesión, artista plástico por vocación, Canales es también editorialista, prefiriendo temas de crítica social, ciencia y tecnología.
Algunos libros que ha publicado son: "El cultivo de tu fregonería", y “Filosofía de la acción”.
Realizó pintura monumental al cubrir ciento setenta metros cuadrados de la cúpula mayor a doce metros de altura, del Hotel Quinta Real en San Pedro Garza García; y en escultura urbana está presente con “Ángeles Sedientos” de seis metros de alto, en el Edificio Comercial América también en la misma ciudad.
Recientemente, entre sus trabajos en vidrio se encuentra la culminación del diseño de cinco vitrales de la Escuela Superior de Música y Danza en Monterrey, Nuevo León, con el título de “Gotas de alegría", fabricados en el taller de Arte Vitro y dirigidos por Miranda Sada.
Su obra forma parte de importantes museos, instituciones y colecciones privadas.
En los últimos años combinó su actividad artística con la de tecnólogo, siendo consultor de empresas; así como de escritor.
El Museo del Vidrio, en firme propósito de exaltar la figura de quien sabe trabajar el vidrio, otorgó a su carrera el premio “Cristal” en su edición 2007, último reconocimiento que recibiera en vida el maestro, durante el cuál aprovechó para dirigir a los asistentes, amigo todos, unas palabras, en especial que aclarararan el tema de su salud, lo que lo mantuvo alejado de los públicos como de los medios, este sería el último discurso público que el maestro diera.
Este reconocimiento se suma a la muy exitosa exposición que el mismo museo realiza acerca de la obra del maestro como un homenaje a su carrera artística.
En aquella ocasión el maestro tuvo la oportunidad de expresar su sentir con respecto a la creación artística, ya que mientras al principio buscaba la “estética”, descubrió que lo importante es lo “artístico”, el aportar algo al arte.
En las más recientes fechas no solo el Museo del Vidrio rindió homenajes al maestro, sino que a estos se suman los que hace el Planetario Alfa, el Museo Marco, el Museo Metropolitano de Monterrey, la misma Pinacoteca de Nuevo León, que retoma su labor en el Colegio Civil inaugurando una muestra del maestro Canales, además de ser Enrique Canales el primer artista en ofrecer un ‘diálogo’ con el público en este espacio, en el mes de marzo, acompañado de Mauricio Fernández.
En esta ocasión la Pinacoteca de Nuevo León aprovechó la presencia del artista para otorgarle la presea “Pinacoteca de Nuevo León”, a Enrique Canales, siendo este artista plástico regiomontano el primero en obtener este reconocimiento por parte del Gobernador estatal José Natividad González Parás.
Las impresiones tras su muerte no se han hecho esperar; quienes mejor conocieron al artista, y así al hombre, lamentan la pérdida tan grande que el arte, la filosofía y el humanismo experimentan.
“Tuvimos el gusto de poder homenajearlo en vida, de tenerlo aquí para compartir sus palabras y su sabiduría con nosotros.
Canales contaba con una personalidad muy fuerte, con un animo muy fuerte por vivir, nunca perdió el ánimo, fue una persona que siempre demostró salir adelante; se le vio feliz”, fueron palabras de la señora Elvira Lozano de Todd, directora de la Pinacoteca de Nuevo León.
Este espacio, señaló la directora, que cuenta con una exposición del artista, extenderá la permanencia de ésta hasta principios del mes de agosto, como un homenaje más a su labor y a su vida.
“Nos sentimos muy afortunados de que el maestro Canales haya accedido a prestarnos algunas de sus piezas, de su colección personal, que están en esta exposición”, agregó la señora Lozano de Todd.
Fue también un gran observador y amante de la naturaleza, mismo que refleja en sus esculturas de cabritos, gatos, peces, aves, insectos, figura humana y toda la flora y fauna en general.
Enrique Canales, a través de su obra, rescató lo cotidiano y lo vuelve excepcional.
Creativo irreverente e innovador, constantemente en estado de renovación, siempre buscando, experimentando con nuevas técnicas y materiales.
Además de su creación artística, hay mucho más que agradecerle a Enrique: su dedicación profesional a Vitro en el trabajo que desempeñó hace algunos años y durante tanto tiempo; su asesoría artística para el Museo del Vidrio; su inagotable curiosidad por la investigación en el vidrio; su acertada crítica como editorialista; sus invaluables lecciones como maestro; sus múltiples consejos, dados y recibidos con el corazón; su franqueza y su entrañable amistad.
Una de las participaciones póstumas que ya han sido confirmadas es la de Canales en la exposición “Un grito por la paz”, que ha sido convocada por el maestro Cuauhtémoc Zamudio, por lo que el artista sigue y seguirá estando presente.
Los servicios funerarios se realizarán el día de hoy miércoles 20 de junio del 2007 en el Santuario de Nuestra Señora de Fátima, a partir de las 11:00 horas, para celebrar la misa de cuerpo presente a las 16:00 horas en este lugar.
El cuerpo del maestro Enrique Canales Santos será cremado.
Se ha ido el hombre, ha dejado de estar corpóreamente entre nosotros, pero ha dejado honda huella en la comunidad, en el plano artístico, filosófico, humano.
El artista infundió la materia de una manera que los años no podrán borrar su presencia.