La compañía circense Artcirq
"The fast runner" es una película canadiense, nombrada en español "El espíritu del ártico", que ganara la Cámara de Oro en el Festival de Cannes en el 2002."The fast runner" es una película canadiense, nombrada en español "El espíritu del ártico", que ganara la Cámara de Oro en el Festival de Cannes en el 2002.
Es una creación de la compañía circense Artcirq, conformada por actores inuits, mejor conocidos como esquimales.
La función de la compañía, que también se dedica al video, es mostrar la realidad de la juventud que vive en estas comunidades del polo norte.
"El espíritu del ártico" se presentó ayer por la tarde como parte del ciclo de cine de la UNESCO en la XVII Feria del Libro de Monterrey, y algunos integrantes de la compañía aprovecharon la oportunidad para brindar un pequeño performance y anunciar que unirán esfuerzos con la compañía también canadiense Seven Fingers of the Hand y los mexicanos de Cirko Demente.
"Nuestro grupo incorpora la raíz tradicional del circo inuit con la técnica moderna del espectáculo, para hacer trabajos internacionales y nacionales.
El proyecto empezó como una estrategia para prevenir el suicidio en la comunidad en inuit hace nueve años; ahora tenemos un grupo de actores y artistas profesionales, que viajan a festivales y otros lugares para comunicar nuestra cultura".
señaló Guillaume Saladin, de Artcirq De estos mismos viajes y contactos surgió precisamente la idea de crear más intercambios de estudio.
Por su parte, Cirko Demente es una compañía de la Ciudad de México que ha trabajado más con la formación profesional de los artistas de este género.
Explica Andrea Peláez: "Tenemos como sede el museo Diego Rivera, allí tenemos una carpa en donde desarrollamos proyectos de circo contemporáneo.
México tiene una tradición circense importantísima y aún así no existe un espacio dedicado a la profesionalización de las artes del circo.
No existe una escuela o un espacio que se dedique a promover o difundir este arte ancestral, por lo que nosotros hemos dedicado este espacio a formarnos y a tratar de hacer llegar esta experiencia a la mayor parte de la gente".
Peláez indicó que desde antes de la llegada de los españoles existían en México no específicamente circos, pero sí expresiones circenses: "expresiones que podemos reconocer como contorsionismo, acrobacia, malabarismo con los pies".
Es en Guadalajara donde conocen a la compañía Seven Fingers of The Hand, de Montreal, y tras compartir afinidades deciden aproximarse para trabajar en conjunto, dando como resultado esta unión con Artcirq para completar el trío.
Samuel Tetreault, de Seven Fingers, por su parte mencionó que es precisamente a través de las artes como puede haber comunicación en un nivel mucho más íntimo: "El circo es una forma de teatro muy accesible, es una herramienta para encontrar al público del todo el mundo; es también una manera de transmitir y compartir una cultura que necesita compartirse.
Hay muchas problemas en el mundo, y yo pienso que cada uno está buscando su manera de ayudarlo, y la nuestra es hacer circo y hacer arte. El circo es un lenguaje de paz", explicó.