El informe final evita responsabilizar de forma directa al ministro israelí Olmert de no conseguir acabar con la amenaza de Hezbolá. Jerusalén.- La Comisión Winograd culpó hoy en su informe final al Ejército israelí del fracaso en la guerra de Líbano en 2006, a la vez que vertió la responsabilidad institucional en el primer ministro Ehud Olmert, pero sin acusarlo directamente.
La decisión de Olmert de lanzar una ofensiva terrestre contra el grupo chiíta Hezbolá en Líbano fue "razonable", pero hubo "graves fallos" en el proceso de toma de decisiones tanto del gobierno como del ejército, lo que condujo a "un gran fracaso", según el reporte.
Pese a los fallos, el informe final evita responsabilizar de forma directa al jefe del gobierno israelí de no conseguir acabar con la amenaza de Hezbolá, "pues comenzó y acabó una guerra sin lograr una victoria clara", dijo Eliahu Winograd, quien presidió la comisión.
"El primer ministro israelí puede respirar tranquilo", coincidieron esta tarde los analistas israelíes después de la publicación del informe, de 500 páginas.
"Israel no venció en esa guerra, fue una oportunidad desperdiciada", aseguró el juez retirado Winograd al leer el informe en el Centro de Convenciones de Jerusalén ante unos 300 periodistas, dos tercios de ellos de medios extranjeros.
Según la comisión, creada a finales de 2006 por presión popular, la responsabilidad de los errores cometidos son "compartidos entre el gobierno y el Ejército", y se originan en una serie de fallas a todos los niveles y "muy anteriores al día en que comenzó la guerra".
"Hubo fallas en la toma de decisiones políticas y en el trabajo conjunto de las instituciones", señaló el documento, al advertir que Israel lanzó la guerra "sin un análisis estratégico" de los objetivos a alcanzar y "sin evaluar la preparación del Ejército".
La guerra en el sur de Líbano inició el 12 de julio de 2006 después que la organización Hezbolá secuestró a dos soldados israelíes en una incursión en el territorio de Israel.
En los 34 días de conflicto, más de un millar de libaneses murieron -sobre todo civiles- y más de 150 israelíes -un tercio civiles-, además los enfrentamientos dejaron severas pérdidas materiales y económicas en los dos lados.
La guerra terminó el 14 de agosto con la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que la Comisión Winograd consideró "positiva" para Israel "a pesar de que no todos los componentes serán implementados y eso se podía prever de antemano".
El informe final se centró, entre otros aspectos, en la última operación militar israelí de la guerra, una ofensiva de 60 horas en la que 33 soldados murieron y que, según Winograd, "no alcanzó sus objetivos ni mejoró las posiciones de Israel.
Tras interrogar a unos 80 testigos, la Comisión Winograd determinó que la decisión de Olmert y la del entonces titular de Defensa, Amir Peretz, de lanzar esa operación fue cuanto menos "serenamente sopesada" y "justificada".
"La pérdida de esta oportunidad (para mejorar la posición israelí en la mesa de negociación del alto el fuego) es responsabilidad del Ejército, aunque también es participe en ella el gobierno por la debilidad que mostró en sus decisiones", según el reporte.
La oficina del primer ministro israelí ha respirado aliviada a la publicación del informe, que según distintos vaticinios en los últimos meses podría haber hecho caer el gobierno de Olmert si llegaba a responsabilizarse personalmente del fracaso.
"Nos conduce a estudiar las conclusiones y corregir los errores, y no a cortar cabezas", afirmó el viceministro de Relaciones Exteriores, Mayali Wahabe, del partido Kadima.
Olmert es el último de los responsables de aquella guerra que queda en funciones, pues el entonces jefe del Ejército, Dan Halutz, dimitió en enero de 2007 por presión popular, mientras Peretz dejó su cargo en julio por un cambio de liderazgo en el Partido Laborista.
El puesto lo ocupa ahora Ehud Barak, quien había adelantado que dimitiría del gobierno de Olmert -lo que lo dejaba en minoría parlamentaria- si el informe era un "terremoto" de sonadas consecuencias, lo cual no parece haber ocurrido.
Frente a la postura oficialista, Zehava Galón, jefa del partido laborista Meretz, sostuvo que "el tono moderado del informe no debe engañarnos y desviarnos de la principal conclusión: Ehud Olmert debe irse a casa por los errores en la guerra".
Para la derecha más nacionalista, que en su momento apoyo la guerra e incluso pidió más castigo contra Hezbolá, el informe "demuestra graves fallos en el gobierno y en el Ejército" y por lo tanto "Olmert tiene que irse".