París (Notimex).- Víctima de un ataque al corazón, este martes falleció el químico suizo Albert Hofmann, considerado el padre de la dietilamida del ácido lisérgico (LSD) e incansable investigador de otras drogas alucinógenas en países como México y Sudamérica.
De acuerdo con un breve comunicado publicado en la página web de la Asociación Multidisciplinaria para el Estudio de Psicodélicos (MAPS, por sus siglas en inglés), Hofmann falleció a los 102 años de edad en su domicilio de Basilea, Suiza, donde era asistido por dos enfermeros.
La organización, que reeditó su libro "LSD. Mi hijo monstruo", señaló que días antes del deceso el científico había visto con beneplácito que la droga que él descubrió se esté re direccionando como psicoterapia de investigación, toda vez que a lo largo de su vida defendió las propiedades medicinales de la sustancia.
Como se sabe, el LSD fue prohibido en Estados Unidos ya que, según el Acta de Sustancias Controladas de 1970, no tiene un uso legítimo en el tratamiento médico.
Sin embargo, en 2007 las autoridades suizas aprobaron su utilización en futuros experimentos de psicoterapia.
Nacido el 11 de enero de 1906, el también humanista descubrió el psicotrópico accidentalmente mientras realizaba algunos experimentos en su laboratorio en 1943.
De acuerdo con su propio relato, al probar la sustancia notó una severa agitación, misma que se combinó con un ligero mareo que lo obligó a dejar de trabajar.
"En casa me tumbé y me sumí en una especie de intoxicación no desagradable, caracterizada por una imaginación extremadamente estimulada", explicó Hofmann sobre la experiencia.
Tras ese descubrimiento, la sustancia se convirtió en la droga favorita de la contracultura de los años 60, pues ponía a quien la probara en un estado de ensoñación y percibía una serie ininterrumpida de imágenes fantásticas, formas extraordinarias con un juego de colores intenso y caleidoscópico.
De acuerdo con información existente, en dicha década el ex profesor de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, Timothy Leary, popularizó el LSD bajo su idea de que "te enchufaba, sintonizaba y te abandonaba".
Sin embargo, el científico suizo no dejó de señalar que la sustancia fue secuestrada y sobreexplotada por el movimiento hippy, y siempre defendió su creación con fines médicos.
Hofmann siempre creyó que el LSD era útil en los análisis del funcionamiento de la mente, y por ello defendió su "droga milagrosa" en las décadas posteriores a que se prohibiera, en 1967.
En aquella década en la que su uso se popularizó dentro del movimiento hippy, pues quienes la consumían decían buscar "liberar la mente", grandes celebridades de la cultura pop admitieron haber consumido LSD, entre ellos John Lennon, Jimmy Hendrix o Jim Morrison.