El liberalismo mexicano, como doctrina filosófica y política, durante el siglo XIX, significó la cimentación que poco a poco, daría firmeza a la construcción de un pensamiento social y político, primero para impulsar el movimiento libertario de Hidalgo y Morelos, y luego para tener continuidad en el ideario del doctor Mora y del doctor Gómez Farías, el primero teólogo y el segundo médico.
Valentín Gómez Farías, nacido en Guadalajara, Jalisco, un 14 de febrero de 1781, por su formación académica y las lecturas de autores franceses, lo destacaron como un intelectual revolucionario, tanto por el conocimiento científico de la vida orgánica del hombre, preparación que le ofreció la Universidad de Guadalajara, así como por la visión del desarrollo social, político y económico, que debería darse a la nueva España que luchaba por su independencia.
A corta edad, 19 años apenas, ya estaba organizado con un grupo de criollos que apoyaban al movimiento por la independencia, dentro de los cuales figuraban el licenciado Francisco Primo de Verdad y otros.
Ya para 1820, siendo regidor del ayuntamiento de Aguascalientes, formó un batallón con voluntarios para combatir a los realistas.
Como diputado por Aguascalientes al primer Congreso Constituyente en 1822, en pleno gobierno de Iturbide, Gómez Farías presentó un proyecto de ley para establecer un banco nacional para impulsar la producción agrícola, la industria y la minería. Por discrepancias con Iturbide, renuncia y se marcha a Zacatecas, donde participa en la promulgación de una ley sobre educación primaria gratuita, primera de este tipo en México.
Se mantuvo en las filas de los liberales durante los gobiernos de Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero y Anastasio Bustamante, hasta llegar a la elección por parte del Congreso de Antonio López de Santa Anna, como Presidente y Valentín Gómez Farías como Vicepresidente. El de mayor votación en el Congreso, era el Presidente y el que le seguía en votos era el Vicepresidente; en consecuencia, el primero Conservador y el segundo Liberal.
Cuantas veces el Presidente pedía permiso al Congreso para retirarse por unos días, semanas o meses, entraba en funciones de Presidente el Vicepresidente, períodos que aprovechaba Gómez Farías y su más cercano colaborador, el doctor José María Luis Mora, para expedir leyes y decretos, de corte liberal, tales como:
Permitir la libertad de pensamiento y expresión; prohibir al clero y ejército intervenir en asuntos de política; clausurar la Real y Pontificia Universidad de México, por inútil, perniciosa e irreformable; crear la Dirección de Instrucción Pública; crear escuelas nocturnas y la creación de escuelas normales; así como la desamortización de los bienes de la Iglesia.
Esta generación de hombres liberales representa la fuerza intelectual que le da contenido, forma y rumbo al quehacer de políticos, militares y profesionistas constructores de las instituciones, que en una primera etapa de la Reforma Liberal , avanzan hacia el logro del poder civil, frente al poder eclesiástico, el ejercicio de las libertades individuales en oposición al monopolio ideológico y político de la Iglesia y la casta miliar heredada de la colonia, el control de los bienes y servicios en manos de la Iglesia y su paso a las autoridades civiles.
Frente al poder de la Alteza Serenísima (así pedía Santa Anna le llamaran) estaban los liberales como Benito Juárez, Juan Álvarez, Melchor Ocampo, Ponciano Arriaga y José María Mata, entre otros, luchando en torno al Plan de Ayutla de don Juan Álvarez, quien llegaría a la Presidencia de la República , para luego convocar al Congreso Constituyente de Querétaro, que durante los años 1856-1857 conocerían de proyectos de artículos constitucionales, los analizarían y aprobarían en su caso, hasta acordar promulgar LA NUEVA CONSTITUCION DE 1857, un 5 de febrero, firmándola todos los diputados constituyentes; siendo el primero en firmar el Presidente de la Cámara don Valentín Gómez Farías, quien murió el 5 de julio de 1858, sus restos fueron sepultados en un terreno de su propiedad, ya que la Iglesia no autorizó se hiciera en un panteón adjunto a un templo católico, y fue hasta 1933 que descansa, en la Rotonda de los Hombres Ilustres.
El balance histórico de la obra política y jurídica de don Valentín Gómez Farías, según Silvio Zavala, se debe considerar por sus resultados parciales y no consumados plenamente, sin embargo, en su tiempo y condiciones, significaron el sustento para posterior momento: la Revolución de Ayutla, la Constitución del 57 y las Leyes de Reforma promulgadas por el Presidente Benito Juárez,
desde Veracruz en 1859.
Estamos celebrando en estos años el Bicentenario del inicio de la Independencia Nacional , del Centenario de la Revolución Mexicana y no menos importante es el Sesquicentenario de las Leyes de Reforma, por la trascendencia jurídica, política y social, que hoy, en pleno siglo XXI, tienen plena validez los planteamientos de entonces.
Este sábado 14 de febrero, los publicistas del gobierno y del comercio, traían a la población entera involucrada con el amor y la amistad, mientras un puñado de historiadores de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, de hombres liberales y académicos, acudieron a la Rotonda de los Hombres Ilustres para
rendir testimonio de admiración a la obra intelectual y política de don Valentín Gómez Farías, padre de la primera Reforma Liberal de México.