La Santísima Virgen del Roble fue visitada en su santuario la Basílica de Nuestra Señora del Roble en su aniversario. Abrumada de regalos y de feligreses que vinieron a festejar su cumpleaños, la Santísima Virgen del Roble fue visitada en su santuario, la Basílica de Nuestra Señora del Roble en su aniversario que concluyó con una misa solemne presidida por el Cardenal Francisco Robles Ortega.
Durante su mensaje a los feligreses, Robles Ortega condenó al crimen organizado y su fe en la Iglesia, ya que a raíz de ser encontrado un Rosario entre las pertenencias de Arturo Beltrán Leyva, capo de la mafia, señaló como un equívoco sembrar una relación con la Santísima Virgen María para protección de la delincuencia.
“Llama cuidadosamente la atención cómo después de que fue asesinado este capo hace unos días los medios de comunicación nos dejan ver su cuerpo muerto por las balas, su habitación destruida por las balas, y a mí me impresiona que paseando la cámara por su habitación encontramos a la Santísima Virgen María.
Me llama la atención que le encuentren junto con unos billetes en su bolsa un Rosario.
A nosotros no nos toca juzgar, sólo Dios es el que juzga, pero sí podemos decir que hay una clara equivocación en la manera de relacionarse de este hombre con María”, señaló.
Mientras los seminaristas que hicieron la peregrinación desde el Seminario de Monterrey vestidos de matachines escuchaban el discurso, el coro participaba de manera celestial, y Robles Ortega llamó a seguir la verdadera enseñanza de María, que es haber venido a dar al mundo al salvador: Cristo.
“Es una contradicción buscar en María el auxilio y la protección para sembrar la muerte, destruir vida y familias sobre todo cuando sabemos que María existe sólo para darnos la salvación, y la salvación es Cristo.
Buscar en María una protectora para sembrar el daño es una equivocación. La palabra de Dios es de salvación, y es muy clara, es su hijo Jesucristo, a él hay que escuchar.
La palabra de Dios nos enjuicia, nos descubre el camino, la verdad y la verdadera vida, no la muerte.
Y María nos enseña a escuchar la palabra, a meditarla, y sobre todo María nos enseña a obedecer esa palabra”.
Finalizada la ceremonia llegó el mariachi a cantarle las mañanitas a la Virgen mientras el cielo se encendía con los fuegos artificiales que se celebraron en honor de la Santísima Virgen del Roble.