Padre Juanjo, lo felicito por su sección semanal. Me gustaría que nos platique un poco sobre Santo Tomás de Aquino. Nataly Grimaldo, Santa Catarina
Estimada Nataly, con gusto te comparto en forma muy breve la semblanza de Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia, y te invito a mantener tu interés por la vida y obra de los santos, quienes son un ejemplo de la vida cristiana que Jesucristo nuestro Señor, nos llama a vivir cada día.
Tomás nace en Italia cerca de Nápoles en una familia muy numerosa de la aristocracia de ese tiempo.
Sus primeros estudios los realiza en el Monte Casino, en un convento Benedictino muy famosos de su época.
Allí recibe de los monjes enseñanzas valiosas como el amor al silencio y a la oración.
Más adelante continúa sus estudios en la Universidad de Nápoles donde conoce a los padres Dominicos, se entusiasma por esta congregación y decide hacerse religioso.
Tomás encontró la oposición total de su familia, situación que lo lleva a tenerlo prácticamente encarcelado por dos años, tiempo que aprovecha para estudiar la Biblia y aprenderse versículos enteros de memoria, además de estudiar un tratado de Teología.
Ante la perseverancia de Tomás finalmente, a la edad de 19 años, ingresa en la orden de los Dominicos.
A los 27 años se convierte en profesor de la Universidad de París. Sus compañeros decían de él: “La ciencia de Tomás es muy grande, pero lo es más su piedad”.
Por ese tiempo comenzó a escribir sus obras acerca del libro de Isaías y comentarios acerca del Evangelio según San Mateo, así como la Suma contra los Gentiles.
Era tanta su fama que el Papa lo manda llamar a Italia y durante varios años, se dedica a recorrer el país enseñando y predicando, además de contribuir en la formación en el Colegio Pontificio de Roma.
Su obra más famosa es “La Suma Teológica”, obra portentosa de catorce tomos en donde explica las enseñanzas de la Iglesia Católica basándose en las Sagradas Escrituras, tratados de teología, filosofía y doctrina de los santos.
Cabe mencionar que Santo Tomás logró que la filosofía de Aristóteles fuera parte de las enseñanzas de los católicos.
Cuenta una tradición que el crucifijo le habló para decirle: “Has hablado bien de Mí Tomás, ¿qué deseas a cambio? Y el santo respondió: “Señor lo único que quiero es amarte mucho y agradarte”.
Los escritos de Santo Tomás son tan importantes que en el Concilio de Trento había tres libros principales para consulta: la Biblia, los decretos de los Papas y la Suma Teológica de Santo Tomás.
Era tal el amor que Santo Tomás tenía a la oración y a estar a solas con Dios, que en más de una ocasión aseguró que él había aprendido más arrodillándose ante un crucifijo que con la lectura de los libros.
Su devoción a la Virgen María fue también distintivo de su persona; de hecho también nos dejó como legado un tratado acerca del Ave María.
Este amor a la Madre de Dios, fue sin duda lo que le ayudó a vivir humildemente a pesar de su gran inteligencia; cuentan que siempre exponía sus argumentos con gran calma, sin ofender a nadie y sin trata de imponer sus ideas.
Santo Tomás consideraba muere un 7 de marzo de 1274, cuando iba de camino al Concilio de Lyon.
Fue declarado Santo en 1323 y sus restos fueron llevados solemnemente a la Catedral de Tolouse.
Que Dios nos conceda a todos una semana llena de su amor y bendición.