Según un estudio multidisciplinario, Monterrey es la ciudad mexicana con mayor discriminación socioespacial, afirmó Salomón González Arellano, elaborador de este estudio
Según un estudio multidisciplinario, Monterrey es la ciudad mexicana con mayor discriminación socioespacial, afirmó Salomón González Arellano, elaborador de este estudio.
"Estructuración socioresidencial de las ciudades mexicanas en la década de los noventas" es el nombre de la tesis de doctorado que el arquitecto realizó en la Universidad de Quebec, Canadá, según la cual, esta ciudad es la más injusta en cuanto a los accesos de bienes y servicios se refiere, ya que su planeación urbana imposibilita a una gran mayoría, mientras que habilita a una minoría.
"Por el hecho de ser ciudadanos, todos tienen derecho a educación, cultura, servicios, salud, independientemente del gènero, niveles de educación y demás".
La discriminación socioespacial se da cuando, debido al lugar donde vivimos, o el espacio que habitamos, estamos en desventaja para acceder a todos estos servicios.
"Las personas que viven en la periferia tienen menos acceso a servicios sobretodo de entretenimiento, que otros que viven cercano a ellos, porque el simple traslado significa mayor esfuerzo, mayor dinero".
PORQUÉ MONTERREY?
El estudio de 35 ciudades de México reveló que MOnterrey presenta mayores rangos de dificultad en el acceso.
Saltillo ocupa el segundo lugar y San Luis Potosí el tercero.
Una característica que sorprendió al grupo de investigadores, fue que por lo general, los estudios realizados sobre el tema de la desigualdad han mostrado que a mayor tamaño de la ciudad, mayor desigualdad se presenta, por lo cual, una hipótesis sugería que los primeros lugares serían para Distrito Federal y Guadalajara.
"No fue así, vimos que las ciudades del norte, por su ubicación geográfica y sus políticas de administración pública no han sabido cómo organizar la ciudad, beneficiando a muy pocos y perjudicando a una mayoria de ciudadanos, independintemente del tamaño de la ciudades".
LA MIGRACIÓN
González dijo que esta clase de ciudades dejan de crecer debido a causas naturales, ya que los migrantes deciden buscar otra ciudad para mejorar su condición de vida.
La migración de gente pobre o desfavorecida ha sido más veces relatada en los medios de comunicación, aunque el arquitecto mencionó que se ha omitido informar que la ciudad también ha recibido mucha poblacion con altas capacidades o buena formación profesional, ocupando puestos importantes.
"Aquí se llegan los extremos de la clase social, unos buscando empleos en el sector informal, sin educación, pero también profesionistas, con salarios alto¨".
Según la tesis, esto origina desigualdades a largo plazo, ya que los territorios de ambos grupos se vuelven cada vez más distintos con respecto a los otros.
CONVIVENCIA FICTICIA
Según el término, esta es la ciudad donde más extremos de la clase social conviven, y debido a la concentración de muchos bienes en zonas retiradas, la convivencia entre ambos grupos se torna más hostil, dificultándola cada vez más.
"Hay espacios exclusivos para las clases sociales altas, para los cuales no tienen acceso las clases populares".
Según el estudio, los sectores con jardinería, parques, comercios, centros recreativos y todo lo que conforme una necesidad, está dispuesto para cierto nivel educativo y salarial, a los cuales el resto de la población tiene dificil acceso.
El pensamiento que se va formando es que "ellos" no necesitan convivir con "nosotros", pero "aquellos" nos "rechazan", por lo cual vivimos separados.
Una ciudad justa propondría que la diversión y los servicios, estuvieran al mismo alcance de todos.
También se estableció que los fraccionamientos cerrados son sinónimo de la desigualdad en sectores espaciales, ya que estos modifican hasta estilos de vida, que fragmenta aún más a una ciudad.
"Una consecuencia grave es que empieza a ver una ignorancia del otro, de que hay personas que son diferentes a nosotros, si vivo con pura gente como yo, voy a creer que no existen otros intereses".
Según el autor, luego de consultar al equipo de sociólogos, se concluyó que las fricciones pueden ocasionar una autonomía urbana que rompa con la cohesión social, similar a la situación de varias ciudades estadounidenses, que dejan de pagar impuestos, "quejándose que pagan mas de lo que reciben".
Se determinó que exclusión de los grupos marginados del progreso y la distribución de servicios y riqueza, erosionan la convivencia social y pueden generar estallidos sociales de movilización y violencia.
POBREZA CONTRA DESIGUALDAD
"Hablando de Monterrey, en varios estudios se dice que es la que tiene menos pobreza, en el mio aparece como una de las mas desiguales, las dos son realidades".
El autor aseguró que en Monterrey el problema no es económico, sino ético.
EL CAPITAL, CULPABLE?
Sobre la posibilidad de que la ubicación desigual de las residencias y servicios sea ocasionada por la migración únicamente, el arquitecto González consideró necesario incluir el factor económico.
"En algunas literaturas se maneja que Monterrey, para su perspectiva metropolitana, está basada en las puertas econòmicas, de intereses de algunos grupos de poder, que deciden hacia donde crece la ciudad, o donde se ubican los asentamientos urbanos de mayor interés".
El estudio consideró que las autoridades, al momento de gestionar obras públicas como el metro o equipamientos similares no trata de responder a criterios de carácter ético, social o ambiental, sino a meras cuestiones técnicas, o intereses políticos o económicos, de ahí que no exista una concientización política sobre el concepto de urbanización.
FENOMENO REGIONAL O MUNDIAL?
Para indagar si la discriminación socioespacial es un problema particular o si obedece a una serie de procesos externos, Salomón González mencionó que dos origenes se conjugan.
En cuanto a la estructura, afirmó que la situación actual se está dando en las grandes metrópolis mundiales, ya que las clases medias están desapareciendo, y la polarización es consecuencia de la desatención del Estado por la distribución de la riqueza.
Por otra parte, el arquitecto mencionó que una responsabilidad propia de las autoridades urbanísticas ha sido transferir esas desigualdades al orden espacial, ya que la ocupación unilateral de territorios ricos han sido decisiones de los planificadores más poderosos de la ciudad.
"No han tenido una visión metropolitana, una vista global de la aglomeración, sino planes parciales de que cada quien jale para su lado, ha habido una filosofía de permitir hacer, de no atender el aspecto social".
CÒMO CAMBIAR EL RUMBO
El investigador mencionó que este tema se ha tratado en muchas partes del mundo, pero que en México poco se ha realizado por falta de perspectiva.
Incluso mencionó que las universidades, tanto públicas como privadas, se han rezagado en darle un enfoque multidisciplinario al problema de desigualdad.
una desigualdad, por alguna razon, edad, rel, raza sexo, una forma de desigualdad, esa es la forma màs general por el hecho del espacio que yo ocupo en el territorio, en una ciudad y por ello tengo menos oportunidades que otras personas, eso es una discriminación,
"Es muy difícil cambiar este rumbo , sin embargo, el hecho de que crezca es porque no se preocuparon por la gestión territorial, transporte y uso de suelo".
El investigador comentó que todas las ciudades salvo dos o tres excepciones, aumentaron su índice de discriminación, permaneciendo Monterrey en dicho puesto durante toda la década.
"Parecería sencillo decir que debe existir una política justa en las ciudades, pero una sección urbana que combata las desigualdades debe pensar que el espacio puede ser causa de que el ìndice de desigualdad en las personas por cómo están distribuidas en el territorio y cómo están distribuidos los servicios.
Eso es lo más importante". Además de exhortar a los políticos a encaminar las ciudades hacia una mejor dinámica, aseguró, se debe generar mayor expectativa en las universidades y sus investigadores como generadores de información.
ENFOQUE MULTIDISCIPLINARIO
El autor mencionó que los estudios sobre la desigualdad existentes deben ser más agresivos, de manera que se puedan ver desde varios ángulos disciplinarios.
"La realidad es muy compleja, un solo investigador será incapaz de comprender toda la complejidad de la ciudad".
El estudio realizado involucró 35 variables, entre ellas, el índice de empleo, la cantidad de adultos mayores, el nivel de educación escolar, el acceso a la misma, la edad, sexo, calidad de vida y migración.
En el área de posgrado de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, se estudió la situación de Monterrey, y los colaboradores fueron el antropólogo y sociólogo Alejandro García, enfocado en la calidad de vida de los sectores excluidos, la pobreza, la prostitución y el presidio.
Los arquitectos Benito Narváez y Jesús Hitch trataron el valor inmobiliario, la dimensión económica y las desigualdades socioespaciales.
Doce personalidades de la Universidad Laval de Québec conformaron un equipo de economistas, politólogos, ingenieros y sociólogos que colaboraron en la tesis de doctorado.
El investigador planea profundizar la situación para los proyectos de investigación de otros compañeros en el mismo ramo.
"Muchos autores han hablado de esta desigualdad, pero solo ven el punto de vista de los pobres, de la marginalidad, en la tesis se muestra que la ciudad es más compleja, y que los trabajos, las edades y los accesos al bienestar, también dividen a la sociedad".
El autor de la tesis, SAlomón González Arellano, es egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León, y tiene maestría en Arquitectura y doctorado en Ordenamiento de Territorio por la Universidad Laval de Québec.