Fueron declarados marido y mujer, mientras un millón de personas se congregaban en las calles de Londres y unas 2.000 millones seguían la ceremonia alrededor del mundoLondres, Inglaterra .- El príncipe William contrajo matrimonio con Kate Middleton en una ceremonia en la Abadía de Westminster.
Fueron declarados marido y mujer el viernes, mientras un millón de personas se congregaban en las calles de Londres y unas 2.000 millones de personas seguían la ceremonia alrededor del mundo, según cálculos.
La novia caminó hacia el altar, del brazo de su padre, con el himno “I was Glad” del compositor Sir Charles Hubert Hastings Parry, compuesto para la coronación de Eduardo VII en la Abadía de Westminster en 1902.
Unos 1.900 invitados asistían a la ceremonia, incluyendo el astro del fútbol David Beckham y el cantante Elton John.
Los nuevos duques de Cambridge se dieron el "sí quiero" frente al altar principal de la abadía, tras lo cual el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, les declaró marido y mujer.
"Pronuncio que sean hombre y mujer juntos, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén" , dijo Williams. Previamente, los novios prometieron "amarse, confortarse y honrarse" en los votos matrimoniales que intercambiaron frente al altar y el príncipe William puso el anillo a la novia, una alianza de oro regalado por la reina, procedente de una mina del País de Gales, tal y como establece la tradición de la monarquía británica.
La pareja utilizó para la ocasión la ceremonia prevista en la Serie Uno del Libro de Oración Común de la Iglesia de Inglaterra.
Eran las 11.14 hora local , momento en el que Catalina se convirtió en su Alteza Real la duquesa de Cambridge, un título que William recibió por la mañana de su abuela, la reina Isabel II.
Todos los ojos estuvieron puestos en una contenida y emocionada Catalina, vestida con un elegante vestido color marfil, diseñado por Sarah Burton para la firma del fallecido Alexander McQueen.
La pareja sonrió y se miró constantemente a los ojos mientras intercambiaron los votos matrimoniales, flanqueados por el príncipe Enrique, hermano de William y padrino en esta boda, y de Michael Middleton, padre de Catalina.
La ceremonia se desarrolló con precisión matemática y solo hubo un momento de duda cuando William tuvo problemas para poner el anillo en el dedo anular de la mano izquierda de su esposa.
El príncipe William no llevará alianza de casado. Uno de los momentos más esperados de esta celebración era el beso ante los súbditos británcos desde el balcón del palacio de Buckingham.
Sin embargo, esa imagen no duró tanto como se creía. Quizá fue lo largo que sería el día para Kate, o la presión de los miles de seguidores que gritaban a las afueras de Buckingham, lo que abrumó a la nueva integrante de la familia real a la hora del beso, que duró menos que el que se dieron la princesa Diana y el príncipe Carlos el día de su boda hace 30 años.
De acuerdo a CNN en Español, la tradición del beso en el balcón de Buckingham la comenzaron los príncipes de Gales en 1981, pero esta vez la nueva pareja real no complació de todo los deseos de sus seguidores, pese a que se dieron un segundo beso, igual de corto.
Miles personas de todas las nacionalidades, familias con niños, ancianos, gentes en silla de ruedas, no quisieron perderse, aunque fuera por un segundo, estar cerca de la imagen de los recién casados en su recorrido de la Abadía al Palacio de Buckingham.
Gritos de júbilo, banderas ondeando y hasta algunas lágrimas se pudieron observar cuando los recién casados sonrientes dijeron “sí acepto” en la Abadía, misma algarabía que continuó durante todo el recorrido de los recién casados.
Una alfombra roja de 97 metros fue desplegada en la Abadía de Westminster por donde caminaron los recién casados para abordar, después de un breve intercambio de palabras, el carruaje State Landau, de 1902 que los llevó de vuelta al Palacio de Buckingham.
Sonrientes, los duques de Cambridge, saludaron al público que desde el lunes comenzó a llegar a las calles del centro de la capital. Contrario a todas las predicciones, no llovió y la planeación de la boda no sufrió ningún tipo de contratiempos.