Liz Douglas, de 51 años, regresaba de un viaje de compras en Glasgow bajo una lluvia intensa cuando perdió el control del automóvil que conducía y se estrelló contra un poste de teléfono.
En menos de un segundo su auto se volcó y las bolsas de aire no se abrieron. En su lugar Douglas, que estuvo atrapada dentro del auto hasta que llegaron los rescatistas, fue salvada por un paquete de pan blanco rebanado.
La barra de pan salió volando de la bolsa de compras desde el asiento trasero y quedó atascado entre la cabeza de la mujer y el techo del automóvil, salvando a la conductora del golpe.
"Creo que yo habría sido pan integral si no fuera por ese paquete. Aterrizó a tiempo para amortiguar mi cabeza.
Por alguna razón las bolsas de aire no se inflaron, así que el pan fue el único cojín que tuve", comentó la mujer, que tiene dos hijos.
Douglas salió ilesa del accidente con algunos arañazos y moretones, y guardó el pan aplastado con la impresión de su cabeza como recuerdo de su suerte.
"Hubiera sido bueno celebrar mi escape comiéndomelo, pero tiene vidrios dentro".