Las auténticas estrellas de El Vengador Fantasma 2 son los efectos y el exuberante estilo visual de los directores. No debería bastar para rescatar la películaLa única vez que leí comics de Ghost Rider con cierta regularidad fue a mediados de la década pasada, cuando formó parte de la línea "Marvel Knights", la cual pretendía ser una colección de títulos dirigida a "lectores maduros", con historias más violentas, crudas y sórdidas de las que habitualmente encontramos en los comics "normales" de Marvel.
Sin embargo los abandoné rápidamente, pues comprendí que lo que Ghost Rider necesitaba no era más violencia o groserías, sino escritores que encontraran un ángulo apropiado para explotar el (dudoso) potencial del personaje.
Desafortunadamente lo mismo aplica a la cinta El Vengador Fantasma 2, pues aunque los directores Mark Neveldine y Brian Taylor ciertamente elevan la intensidad de la acción y la ferocidad del protagonista, el argumento es un desastre de principio a fin que carece de cohesión narrativa, y solo aporta un desfile de situaciones para lucir bizarros ángulos de cámara, "stunts" en cámara lenta y notables efectos especiales.
Aún así logra divertir, pero deja la amarga sensación de que pudo ser más. En la primera Ghost Rider vimos cómo el motociclista Johnny Blaze (Nicolas Cage) hizo un trato con Mefistófeles que lo dejó con la identidad alternativa del Vengador Fantasma, un flamígero demonio con cara de calavera destinado a castigar transgresores y arrebatarles el alma (o algo así... no me pidan explicar la revuelta cosmogonía de la saga).
Al final de aquella cinta (¿spoiler?) Blaze decidió quedarse con la maldición y usar sus poderes para beneficio de la humanidad.
Pero al comenzar El Vengador Fantasma 2 lo encontramos viviendo casi como ermitaño en Europa, tratando de evitar situaciones que despierten al demonio que lleva dentro.
Por eso rechaza al misterioso Moreau (Idris Elba) cuando le pide ayuda para salvar a un niño de las garras del Rourke (Ciarán Hinds), la más reciente encarnación del Demonio.
Pero cuando Moreau ofrece levantar la maldición a cambio de su ayuda, Blaze se une renuentemente a la cruzada del extraño sacerdote... lo cual no solo implica mantener vivo al niño Danny (Fergus Riordan), sino ayudar a su madre Nadya (Violante Placido) y rechazar los constantes ataques de varios agentes demoníacos, dirigidos por el implacable Carrigan (Johnny Whitworth).
Así es... otra aventura modular con un "mcguffin" (el niño) como detonador del argumento, y con una anti-héroe en busca de redención para justificar la violencia en secuencias de creciente complejidad, pero nulo suspenso.
Me gustaron las películas Crank y Crank: High Voltage, en las que los directores Neveldine/Taylor forjaron su frenético estilo visual (al mismo tiempo que experimentaron con la ausencia de argumento coherente), pero la fórmula no se adapta muy bien al mundo de los super-héroes, pues por mucha acción que incorporen a la trama, no existe conexión alguna con el espectador, ni emociones que respalden las hazañas del protagonista.
En otras palabras, no sentí el menor interés por el sufrimiento de Johnny Blaze, ni tragué su incongruente drama personal, ni sentí amenaza alguna por parte del blando super-villano.
Creo que hasta en Thor se hizo un mejor esfuerzo por esbozar el crecimiento del personaje y las lecciones que aprende con cada experiencia.
Habiendo dicho eso, sería un error esperar que El Vengador Fantasma 2 se ajuste al universo fílmico de Marvel.
Su estilo es evidentemente distinto, y de cualquier modo el personaje de Ghost Rider no encajaría en el entorno de The Avengers, así que conviene reducir expectativas y no juzgarla en el contexto incorrecto.
Cuando mucho, podemos tomarla como un muestrario de delirante cinematografía y efectos especiales que, en mi humilde opinión, justifican el precio del boleto, aunque me duela decirlo, pues generalmente estoy en contra de la mentalidad "estilo sobre substancia".
Pero cuando el "estilo" es tan arrollador y contundente, tengo que aceptar derrota ideológica.
La presentación del Vengador Fantasma es simplemente increíble; me gustó que gran parte de las escenas transcurrieran de día (en particular una asombrosa persecución en carretera), pues podemos apreciar con lujo de detalle los increíbles "stunts" y los efectos especiales, no siempre realistas pero invariablemente dinámicos y divertidos.
La simulación de fuego y humo es asombrosa; por otro lado, las cadenas digitales nunca me parecieron convincentes, y hay algunos "dobles sintéticos" demasiado notorios.
Lástima que para disfrutar estas escenas debamos aguantar una historia trillada y aburrida que casi nos hace añorar el "drama" de la primera película.
Hablando de lo cual, el eje de la saga sigue siendo Nicolas Cage, y aunque esta vez su actuación no fue tan profunda como esperaba (?), tiene buenos momentos de humor... cuando no lo intenta.
Sus "chistes" son torpes y previsibles; pero sus momentos de seria introspección llevan ese irreverente sarcasmo que tan bien maneja Cage, y que arrancan una sonrisa al hacernos cómplices del humor, en vez de víctimas (también admito que me hizo gracia su risa de "lindo pulgoso").
Redondeando el elenco tenemos a Idris Elba cobrando un cheque fácil como el enigmático sacerdote "biker"; Ciaran Hinds como el Demonio más insípido del mundo; Violante Placido como obligatoria cara bonita que no teme entrar a la pelea cuando hace falta; y... ¡¿Christopher Lambert?! (lo siento, no hay “cameo“ de Stan Lee - aunque pensándolo bien, Lee no tuvo nada que ver con la creación del personaje).
Pero bueno... las auténticas estrellas de El Vengador Fantasma 2 son definitivamente los efectos y el exuberante estilo visual de los directores.
No debería bastar para rescatar la película, pero de algún modo lo consigue (en mi humilde opinión), y no me arrepiento de verla porque mostró imágenes que permanecerán en mi memoria durante bastante tiempo (esa grúa minera será difícil de olvidar) Y ni siquiera he mencionado la orina de fuego...