Un ex-contrabandista se ve forzado a regresar a su antiguo trabajo cuando la lealtad familiar presiona la estabilidad que tanto tiempo le tomó alcanzar.Mark Wahlberg se une con el director Baltasar Kormákur para realizar este remake de la cinta islandesa Reykjavík-Rotterdam, la cual protagonizó y produjo el segundo y que retrata el complejo, oscuro y peligroso mundo del contrabando y otros negocios ilegales con una narrativa ideal para entretener al más puro estilo de Hollywood.
El thriller aborda la historia de "Chris Farraday" (Wahlberg), quien se ve forzado a retomar la vida criminal que él creía, había dejado en el pasado.
El cuñado de "Chris" se encuentra en problemas con la mafia y necesita de su ayuda para saldar la cuenta pendiente; así que; "Farraday" tendrá que hacer uso de sus habilidades, antes de que su propia familia se convierta en el objetivo de los sicarios.
Las nuevas versiones han adquirido fuerza en últimas fechas y esta no es la excepción.
La cinta es un remake de Reykjavik-Rotterdam, película de origen islandés filmada en el 2008.
A decir verdad la película original de corte noir no le pide nada a la recién estrenada aunque la crítica consideró insuficiente la dosis de acción.
Sin embargo el mayor defecto del filme nórdico es que no tuvo la misma capacidad de distribución de la gran industria hollywoodense a pesar de haber sido seleccionada para los Oscar.
La paradoja es que en ambos filmes participa Baltasar Kormakur, quien dirigió Contrabando y co escribió, produjo y protagonizó Reykjavik-Rotterdam.
En vista de que la mayor parte de Contrabando transcurre durante la noche en ambientes sombríos y crudos, Baltasar Kormákur logra mantener esa atmósfera todo el tiempo.
Incluso en lugares donde uno no acostumbra sentir ese tipo de vibra. Uno como espectador en verdad se siente inmerso en el bajo mundo del crimen organizado, ya que la sensación de peligro y paranoia siempre están presentes y son acentuadas por el miedo y la adrenalina cuando la violencia toma lugar.
Este tono oscuro junto con la ágil acción captan la atención por completo gracias a la creciente tensión ocasionada a veces por más de un problema que azota a los personajes exactamente al mismo tiempo.
Se agradece que a pesar de esto la historia jamás se siente saturada. Más bien, hace que la experiencia sea sumamente atractiva.
Como en toda buena película de acción, resulta muy divertido ver las ingeniosas maniobras que el protagonista y su equipo hacen para salirse con la suya al tiempo que las circunstancias se ponen contra ellos.
Mark Wahlberg muestra lo cómodo que se siente en el cine de acción y hace un acertado trabajo como tipo rudo pero que es sensible y se preocupa por su familia.
No sólo puede patear traseros, sino que lo hace con inteligencia. Artículos Relacionados
El villano es interpretado por Giovanni Ribisi, quien parece haber tomado prestada la voz de Joe Pesci para hacerla del desgraciado de cajón y lo ejecuta subiendo de más su tono, por lo que se ve exagerado.
También están Ben Foster como el alcohólico mejor amigo de Chris Farraday, Kate Beckinsale como la esposa ideal en peligro de nuestro héroe, J.K.
Simmons como un regañón e invasivo capitán de barco que busca la menor oportunidad para molestar a Farraday y Diego Luna como un peligroso mafioso panameño que como es costumbre con los villanos latinos en Hollywood, habla combinando inglés con español para escucharse más rudo.
Contrabando es una buena cinta de crimen para disfrutar de acción trepidante, estrategias elaboradas y la emocionante curiosidad de saber si los personajes podrán vencer al reloj y cómo.
Mark Wahlberg prueba que es uno de los mejores actores en cuanto a filmes palomeros se refiere porque sabe balancear el lado vulnerable de hombre de familia con estrés a la máxima potencia y de héroe de acción audaz e intimidante.
Tal como si fuera un contrabandista, Baltasar Kormákur toma los elementos que tiene a la mano y los posiciona de tal forma que evaden peligros potenciales, llegan a su destino con seguridad y cuyas fallas terminan por pasar desapercibidas.
Con una inversión de 25 millones de dólares en la producción, Contrabando garantiza escenas de acción que a más de uno emocionarán.
Por lo pronto, la respuesta del público norteamericano desafió las reglas de inicio de año con una alta demanda, opuesto a lo que generalmente es una temporada difícil.
Otra razón para ver esta película, es la participación del actor Diego Luna. Cada vez son más los mexicanos que hacen presencia en la escena cinematográfica internacional.