Monterrey, NL.- Una vez colocado el blindaje en una colonia de Guadalupe pudiera pensarse que sus habitantes están aislados de la violencia, de los levantones y hasta de las muertes por negligencia, sin embargo, en el Fraccionamiento Torremolino la situación no ha trascurrido así desde que se instalaron las bardas.
Aunque la administración municipal acordó con los integrantes de las Comisiones Unidas de Patrimonio y de Policía el programa “Colonia Segura” el 29 de julio de 2011, la instalación de filtros “provisionales” en el sector inició desde junio, un mes antes de que se diera a conocer el proyecto.
La colonia está compuesta por un total de 437 casas, de las cuales 350 están habitadas, sin embargó, no todos estuvieron de acuerdo por lo que a la fecha un número que fluctúa entre el 36 por ciento de habitantes son quienes pagan el servicio de seguridad privada del Grupo Pemsa.
Mientras que el resto de los vecinos han sorteado una serie de dificultades, pues señalan que han sido víctimas de la represión por parte de la fuerza pública de Guadalupe, además de haberse registrado un levantón y una persona falleció porque la ambulancia no llegó a tiempo debido a los cierres.
“Aquí ya sucedió un accidente de que a una señora no la pudieron sacar y falleció el 14 de diciembre pasado.
“Entró la ambulancia solicitada por la familia del enfermo, quien tuvo un infarto, entonces como no hay nombres de las calles porque todo quedó por la parte de afuera con las bardas, entonces andaban preguntado por la calle y no la encontraron hasta como a los 15 o 20 minutos la dirección”, relató un vecino quien pido ser identificado como Carlos.
Así también, entre los habitantes de la colonia, se habla de un joven que fue levantado de madrugada en la puerta de su casa luego de haber ingresado por la puerta principal donde el personal de la empresa de seguridad privada se encuentra las 24 horas del día.
Una fuente quien se identificó sólo como Guadalupe, dijo que cerca de sentirse tranquila con el blindaje, el proyecto no es más que otro factor de violencia entre los vecinos debido a que se han registrado altercados entre ellos.
“Hay espectaculares que rezan, hemos retomado espacios, no hemos retomado nada, nos están encerrando, aquí se han agarrado a golpes los que quieren el blindaje y los que no, los que pagan y los que no. Continuó.
“Pensamos que un plan así es generador de violencia, aquí no había habido armas largas, los vecinos no llamaban a la patrulla nada más porque los miraban feo, ahora de todo y por nada, al amparo de las bardas.
“Un día que se fue la luz los portones estos dejaron de funcionar y nadie podía salir, simple y sencillamente nadie podía salir”, lamentó.
Aunque en teoría el blindaje se concluyó desde agosto, alrededor de 20 familias que habitan sobre la Avenida Océano Pacifico quedaron fuera.
Mientras quienes habitan sobre la calle Puerto Tampico, también se encuentran expuestas a los robos ya que la reja de los protege está abierta.