Estados Unidos.- Cuando se compara el bienestar de las parejas casadas con el de las parejas de hecho, las casadas experimentan pocas ventajas respecto al bienestar psicológico, las relaciones sociales o la salud, e incluso su nivel de felicidad tiende a ser algo inferior que el de las parejas de hecho. Así lo indican al menos los resultados de un nuevo estudio efectuado sobre una muestra de población de Estados Unidos. La investigación, a cargo de la socióloga Kelly Musick (Universidad de Cornell) y el sociólogo Larry Bumpass (Universidad de Wisconsin-Madison), indica que inmediatamente después de que las parejas estudiadas se unieron de hecho o mediante el matrimonio, creció el bienestar de las mismas, ya que experimentaron el período típico que sigue a la luna de miel y en el que la novedad de su vida juntos les proporcionaba niveles más altos de felicidad y menos síntomas depresivos en comparación con los solteros. Sin embargo, estas ventajas tienden a no durar mucho, según los resultados del estudio. A juzgar por dichos resultados, una vez estabilizada la situación, aparecen varias constantes. La más obvia, como es lógico, deriva del hecho de que irse a vivir juntos en pareja o matrimonio acarrea que a partir de entonces tengan menos contacto con padres, otros familiares y amigos, en comparación con su situación durante la soltería y noviazgo. Aparte de esto, en la investigación se han detectado diferencias entre parejas casadas y parejas de hecho. No son diferencias muy acentuadas, pero sí resultan significativas. En el caso específico de Estados Unidos, por su peculiar estructura de los servicios de asistencia médica, las parejas casadas experimentaron más beneficios de salud, probablemente asociados a beneficios materiales del matrimonio, tales como los planes de asistencia médica compartidos. Por su parte, las parejas de hecho experimentaron una felicidad y una autoestima mayores que las casadas. Musick cree que ello se debe a que para algunos, la unión de hecho puede plantear menos obligaciones no deseadas que el matrimonio, y permite más flexibilidad, autonomía y desarrollo personal. “El matrimonio durante mucho tiempo ha sido una institución social importante, pero en las últimas décadas las sociedades occidentales han experimentado cantidades crecientes de uniones de hecho, antes o en lugar del matrimonio, y aumentan también los niños nacidos fuera del matrimonio”, explica Musick. La nueva investigación sugiere por tanto que el matrimonio no es el único tipo de unión de pareja que puede fomentar bienestar.