Por: Mtra. Mirna Isabel Saldívar Paz, Secretaria General de la Sección 50 del SNTE.
La educación está fusionada a las características de la familia así como a los problemas sociales entre los que sobresalen la salud pública, la seguridad y la escasez de recursos. Prácticamente todos los especialistas terminan por concatenar la calidad educativa al entorno social. En éste ámbito, los trabajadores de la educación vivimos en búsqueda de nuevas tácticas de enseñanza que nos permita llevar a nuestros alumnos por un mundo que parece luchar contra la vida de reglas y disciplinas; que pone a las adicciones con ligera accesibilidad; que con un marco de violencia, problemas económicos y tendencias a superficialidades, asfixia las intenciones que miles de jóvenes tienen por sobresalir. Ahora tenemos problemas adicionales a la enseñanza: las amplias distracciones, la influencia de los medios de comunicación y los ejemplos palpables de que el éxito lo alcanza quien vive fuera de la ley, entre otros aspectos. En estos tiempos, la emisión de reglas alimentarias para las escuelas, arroja otro factor que influye en la calidad educativa: la alimentación, no vista con óptica cuantitativa sino cualitativamente. Como sabemos, la obesidad no solo limita los alcances en la formación educativa del menor sino que dispara los riesgos de enfermedades por lo que podemos concluir que con ese reprochable primer lugar mundial en obesidad infantil estamos muy mal pero estaremos mucho peor si no corregimos en éste momento porque al retraso educativo se agregan las dificultades en salud pública, en productividad laboral, insuficiencia de atención médica y todos los problemas colaterales. Debemos aceptar que un factor más para una educación pública adecuada, es la calidad del maestro por lo que se ha solicitado la revisión desde las escuelas formadoras de docentes hasta la calidad de los cursos de capacitación y actualización magisterial. El otro tema importante es la infraestructura escolar. La misma autoridad educativa ha reconocido un rezago importante en éste tema. Desde goteras e inclemencias en los salones de clase, hasta falta de agua y sanitarios inadecuados. Estos son los frentes de lucha del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. La formalidad dicta que el sindicalismo busca mejores condiciones para sus agremiados pero el SNTE no puede permanecer pasivo ante tantas inquietudes sociales que se relacionan con la calidad en la educación pública. Propuso y firmó la asignación de plazas por concurso; dice SÍ a las evaluaciones integrales; impulsa desde su Congreso Nacional, la Alianza por la Calidad Educativa; genera encuentros nacionales con padres de familia; organiza talleres, cursos, conferencias o diplomados con el objetivo de que trabajadores de la educación se capaciten permanentemente; y otras muchas acciones. Pero el primer paso fue atender los problemas de salud de los trabajadores de la educación en la Clínica Hospital de la Sección 50 y los módulos de consulta en diversos municipios. Buscamos las mejores condiciones de vida para nuestros compañeros y el primer aspecto es la salud, por lo que hemos modernizado las áreas de pediatría, hemodiálisis, quirófanos y consultas generales. Se han adquirido equipos de primer nivel para llevar ahí las operaciones más especializadas. A la fecha, contamos con un servicio médico de primer nivel aunque estamos conscientes de que se requiere un trabajo permanente. Como todos, enfrentamos las limitaciones de los recursos y como pocos, mantenemos una cobertura de servicios certificada.. Decenas de miles de maestros no buscan solo terminar el plan de estudios frente a su grupo. Ellos quieren que sus alumnos superen las adversidades que les rodean; que se formen en una vida sana; y que no vean como opción la vida sin leyes. La educación tiene un gran sustento histórico y debe buscar un futuro cierto, por lo que representa un reto para todos los que estamos involucrados.