Miradas o palabras lascivas, imágenes fotográficas o videos sin el consentimiento de la persona, forman parte de las conductas ofensivas.MÉXICO, D.F./.- Hay tipos de violencia que configuran acoso sexual. Éste es un delito y se persigue por querella.
La pena contempla situación de cárcel o una multa. Miradas o palabras lascivas, imágenes fotográficas o videos sin el consentimiento de la persona, forman parte de las conductas ofensivas que dañan la dignidad de la víctima.
Quien las realiza comete un delito que se paga con cárcel de uno a tres años, según sea el caso.
Conforme el juez considere, las multas pueden ir de los 4 a 10 mil pesos. Hasta antes de 2011, algunas modalidades de violencia sexual se contabilizaban como faltas a la Ley de Justicia Cívica.
En marzo de ese año se reformó el Código Penal para el Distrito Federal; en su artículo 179 el acoso sexual quedó tipificado como delito.
A la Fiscalía de Investigación para Delitos Sexuales de la Procuraduría General de Justicia capitalina (PGJDF) han llegado denuncias que, de marzo a diciembre pasado, contabilizó 60 querellas, 10% de las cuales corresponde a acoso hecho con algún dispositivo digital —fotos o videos—.
El Tribunal Superior de Justicia local reporta cinco consignaciones en 2011 por acoso sexual, de enero a febrero de este año tiene registrados otros dos.
Conforme al nuevo tipo penal, pocos saben que: tocamientos, miradas y palabras obscenas, insinuaciones, exhibición de genitales y expresiones corporales ofensivas son delitos de querella, es decir, se persiguen a petición de la parte ofendida.
Estas acciones, sin consentimiento de la personas, son tipos de violencia que pueden ser acoso e incluso abuso sexual.
“Si la persona considera una mirada lasciva se puede detener al señalado y presentarlo a una agencia del ministerio público especializada en delitos sexuales, y ya no a un juez cívico porque la conducta está tipificada como acoso sexual”, informa Juana Camila Bautista titular de la citada Fiscalía de Investigación.
Ya sea en vía pública o ámbito privado, la persona afectada puede pedir apoyo de la policía para detener al agresor.
Las miradas lascivas suelen estar acompañadas de persecuciones; en conjunto, este comportamiento de carácter amenazante o intimidador puede concluir en la comisión de un delito sexual.
La PGJDF está al tanto de denuncias por fotos o videos. “Meten el celular debajo de la falda cuando las mujeres suben las escaleras o les toman en glúteos o pechos, este tipo de conducta se llama acoso sexual”, dice Bautista Rebollar, y explica: “No es un delito grave pero ya está tipificado”.
Según sea el caso, se calcula que el 20% de presuntos responsables no tienen dinero para pagar y se quedan detenidos mientras sigue su proceso.
El acoso es un delito de comisión oculta y poca gente denuncia. Pese a ello, de enero a la fecha “tenemos de una a dos denuncias diarias”, informó la fiscal.
En cuanto al abuso sexual los números incrementan. A partir de los programas para detener las agresiones y facilitar la denuncia, la media anual es de 2 mil 400 denuncias, de acuerdo con datos de la PGJDF al cierre de 2011.
“El delito se cometía impunemente, ya no es así pero aún se comete a gran escala. La denuncia todavía es baja con relación al nivel de abuso.
Tan sólo en el Metro atendemos un promedio de 30 mensuales”, refiere Margarita Argot, coordinadora de Género y Sociedad del Instituto de las Mujeres del DF.
El Sistema de Transporte Colectivo Metro es un lugar privilegiado para la denuncia dada la vigilancia permanente.
La idea es auxiliar a quien padece algún delito”, dice Luis Pérez Eguiarte, fiscal de Investigación en Agencias de Atención Especializada de la procuraduría capitalina, quien afirma que “sin denuncia no podemos hacer nada”.