Por: Mirna Isabel Saldívar Paz
Todo sindicato lucha para que sus integrantes tengan salarios y prestaciones justas; mejores condiciones de trabajo; estabilidad laboral; capacitación y adiestramientos; calidad de vida; y seguridad social; entre otros muchos aspectos.
El SNTE no es la excepción.
Además y considerando que nuestra materia central de trabajo es la educación, nos ocupa que nuestros compañeros: estén formados adecuadamente conforme lo demanda el mundo del siglo XXI; tengan una capacitación de calidad; estén evaluados permanentemente para conocer nuestras áreas de oportunidad; y conozcan la evaluación de la comunidad escolar; y muchas cosas más.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación es la única voz que se escucha, además urgiendo para ser atendido, para que las Escuelas formadoras de docentes sean reformadas en su totalidad y adecuen sus planes de estudio a los perfiles que el magisterio requiere en éstos tiempo, por lo que prepara ya y desde hace mas de un año, el Segundo Encuentro Nacional de Escuelas Normales, en donde se expondrá las opiniones de expertos, de maestros, de autoridades y de interesados en general, hablando de lo que hoy por hoy se demanda en la formación de docentes; los aspectos socio-demográficos y económicos que influyen en la formación de docentes; así como las condiciones actuales en que se realizan las funciones sustantivas y su impacto en los procesos formativos de los futuros profesores.
El SNTE también es la voz que se alza exigiendo una capacitación de calidad para nuestros compañeros trabajadores de la educación. Todos sabemos que además de una formación académica adecuada, se requiere un adiestramiento ante las nuevas tecnologías, programas e instrumentos, así como una capacitación permanente ante el dinamismo social de éstos tiempos.
Nuestra organización sindical no limita nunca su trabajo al ámbito laboral porque pensamos en una responsabilidad social y planteamos la necesidad de un cambio revolucionario en muchos aspectos de la educación. De los Congresos Nacionales de Educación (en éste año realizaremos el Quinto) y de los Encuentros de Padres de Familia (En el 2012 será el Tercero) y de las múltiples reuniones magisteriales desde el Consejo Nacional del SNTE hasta las reuniones regionales de representantes de Centros de Trabajo, han emergido planteamientos importantes que nos han llevado a plantear reformas concretas.
Así surgió el tema de Evaluación Universal. Un instrumento propuesto por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación que sea para ayudar al trabajo del maestro, conociendo cada uno de los factores que inciden en la calidad de la educación y las medidas que requieren para fortalecerse. Este instrumento ayudaría también en la valoración social del docente.
Una Evaluación que incluya analizar los perfiles de cada nivel de autoridad; que revise la infraestructura escolar; que examine el sistema educativo con sus reglas, instrumentos, mecanismos y modelos; que analice el entorno social y todos los factores que influyen y determinan la calidad de la educación pública.
Es además de suma importancia determinar con oportunidad las acciones que habrán de tomarse al analizar los resultados de esas evaluaciones a la educación y contar con los enseres para resolver las dificultades. Y eso se precisa y se acuerda antes de iniciar la Evaluación Universal.
El SNTE se pronuncia porque supervise los trabajos de éste delicado tema un organismo ciudadano y capaz para dar certeza y aplicabilidad a los resultados, con miras y con intereses plantados en la calidad del nivel básico de la educación pública. Esto también se debe acordar antes de iniciar los trabajos evaluatorios.
Por urgentes, por indispensables, por ineludibles, las tareas de todos en pos de una educación de calidad, deben de tomarse con toda seriedad y regirse con los estándares de un trabajo serio y sustentado.
¡Los maestros si creemos en la evaluación universal!