EFECTO “POST” DRAFTUna vez que terminó el régimen de transferencias en el balompié mexicano los seguidores de Tigres y Rayados se quedaron en pausa como esperando que algo importante suceda con sus equipos en el tema de contrataciones.
Y las reacciones de las directivas de los clubes regios son contrastantes. Por un lado Urdiales y Salvador gritan a los cuatro vientos que sus filas están completas y que no están buscando ningún otro refuerzo a pesar de la salida de Luis Pérez.
Del otro lado, Alejandro Rodríguez ha declarado en cada micrófono que le ponen enfrente que los felinos van por una “bomba” y con ello mantiene vivas las ilusiones de sus fanáticos de que algún nuevo rostro se registre para el próximo torneo.
Lo cierto es que aunque estrictamente hablando el Monterrey tiene un amplio plantel como para cubrir sin problemas la salida de su capitán, no podemos negar que el cuadro de Vucetich resta en lugar de sumar.
Sabemos que los Rayados han sido tradicionalmente muy reservados y nunca dejan a entrever nada de los planes que tienen e incluso se han especializado en despistar a los medios por lo cual no podemos descartar que alguna novedad se presente en las próximas semanas.
Los que si están con la soga al cuello son los Tigres porque todo el planeta sabe que los de Ferretti necesitan un centro delantero y lo tienen que conseguir a como de lugar si quieren redondear un plantel competitivo que aspire al título.
Esta condición no es nada favorable para negociar porque de por si a los equipos regios siempre les ponen los precios más caros ni se diga cuando es evidente que tienen el hueco en su alineación y están forzados a hacer la contratación.
Pero más allá de eso el reto viene en saber elegir al hombre indicado y de arranque habría que conocer cuál es el presupuesto que están dispuestos a gastar porque hoy difícilmente se va a encontrar a un hombre “bueno, bonito y barato” que no haya sido descubierto ya.
Traerse un elemento baratito “a ver si pega” debe considerarse un riesgo muy alto que no debería estar dispuesto a correr Tigres.
Ahora sí se necesita que Alejandro Rodríguez cumpla su promesa y realmente traiga un jugador de época que de una vez por todas le resuelva a su cuadro la anemia de gol.
Con todas estas ideas en mente los aficionados de Tigres y Rayados cuentan los días para que inicie el nuevo torneo y no dejan de soñar con la posibilidad de que sus dirigentes se saquen del sombrero alguna sorpresa.
A excepción del eje de ataque felino, en las demás posiciones de ambos clubes la contratación de nuevos rostros estaría más enfocada a refrescar el ambiente y la competencia interna que a realmente elevar el nivel de juego.
Cualquier grupo de trabajo necesita siempre de aires nuevos cada cierto tiempo que son benéficos para que el entusiasmo se renueve y el ambiente del grupo resurja.
Sólo queda esperar y confiar que si hasta ahora ambas dirigencias lo han hecho bien, sigan por ese camino.
EL VOLUBLE TRI La selección mexicana tuvo una muy buena gira relámpago por Estados Unidos y culminó ese proceso derrotando con muchos merecimientos a los brasileños en Dallas con lo cual se ganó infinidad de bien ganados elogios.
Sin embargo en su primer partido de la eliminatoria rumbo al Mundial se quedaron trabados con Guyana al que “apenas” le pudieron ganar 3-1 cuando los más sabios pronósticos hablaban de 8 y 9 goles de diferencia.
Es cierto, la selección lució muy por debajo de su nivel, carente de ideas creativas al frente recurriendo de forma reiterada a los centros que facilitaban el trabajo defensivo a los corpulentos pero poco habilidosos rivales.
Desafortunadamente en este tipo de partidos se tiene mucho que perder y nada que ganar.
Las diferencias futbolísticas son tantas que si ganas por goleada apenas habrás realizado lo mínimo que se esperaba de ti y cualquier cosa por debajo de ello será motivo de señalamientos como de hecho sucedió.
Todos sabemos que el Tri puede jugar mucho mejor y que en ocasiones es la exigencia del rival la que también hace que subas o bajes tu propio nivel.
La verdad es que prefiero a una selección que se quede con la sensación de que jugó “mal” para que cuando enfrenten al próximo rival en una cancha complicada como la de El Salvador saquen ese extra que dejó pendiente en el Azteca.
Coincido en que nunca debemos conformarnos con poco pero hay veces en que el desgaste puede resultar exagerado e innecesario.
El que mejor sabe lo que se dejó de hacer en la cancha es “El Chepo” y no me queda ninguna duda de que habrá tomado cartas en el asunto de inmediato haciéndole saber a sus muchachos lo que se implementó mal en el terreno de juego.
Incluso el propio de la Torre estará haciendo el balance de las cosas que desde el planteamiento táctico estuvieron equivocadas acorde al rival que tenían frente a si.
Es momento de evaluar y corregir. Lo que me sigue molestando es la ligereza con que muchos compañeros de la prensa juzgan a los elementos regios que militan en el Tri.
Ahora resulta que Severo Meza es un buen “suplente” cuando no esté “fulano o sultano” o que Aldo estaría bien para calentar la banca y aparecer cuando no juegue “El Chicharito”.
Creo que los elementos que representan a Tigres y Rayados y que no habían aparecido antes en el Tri han mostrado durante estas semanas que tienen el tamaño para ser titulares indiscutibles.
Hoy no le piden nada a nadie jóvenes como Severo o Zavala y los veo del tamaño futbolístico suficiente para ponerse la camiseta Tricolor en cualquier escenario ¿o no?