Martes, 09 de Febrero de 2010
 
 
 
Opinión
Mayor Tamaño de Letra
Menor Tamaño de Letra
 
Antonio Álvarez
Radiografía de la pobreza femenina
Lunes, 29 de Mayo de 2006

En la actualidad existe una falta de aceptación y coordinación respecto a qué área del conocimiento corresponde el estudio, análisis y aporte de soluciones al problema de la pobreza femenina.

Es imperativo que se aborde esta condición femenina bajo un esquema formal y multidisciplinario con miras a mitigarlo.

El avance de la pobreza a nivel mundial ha generado que la brecha que separa a los hombres de las mujeres, en estado de marginación, se amplíe con el paso del tiempo.

A este hecho se le conoce como la feminización de la pobreza. El origen histórico de este fenómeno se remonta a la revolución industrial, cuando se presenta la desarticulación de la sociedad feudal.

En este período se puede identificar que las mujeres adquieren una oportunidad potencial de igualdad respecto a los hombres en términos de condición social y laboral.

Lo anterior se debe a que se tiene libertad de elegir y enrolarse en casi cualquier actividad productiva a cambio de un ingreso, remuneración o salario.

Hasta ese momento las reglas del mercado operaban ciegamente sin distinción de género, sin embargo, el factor que detuvo esta oportunidad fue el hecho de que las mujeres no tuvieran reconocidos sus derechos cívicos y, por ende, políticos.

De esta forma, al desarrollarse el capitalismo, los hombres optaron por aliarse con el factor capital (dinero) relegando a las mujeres de los beneficios directos y "ocultos" que generaba el nuevo modelo.

Las consecuencias sociales, políticas, laborales y económicas han sido el sometimiento total de las mujeres en cualquiera de estas esferas.

El modelo capitalista desde su teoría, concepción y aplicación mantiene un sesgo masculino, esto se confirma en el mecanismo de diferenciación de tareas entre hombres y mujeres, generando ambientes excluyentes en ambos géneros.

Esta división del trabajo genera opresión y subordinación para las mujeres. Hombres y mujeres reciben roles diferentes que apuntan hacia la supremacía o la subordinación.

Se crea, atendiendo a este reparto, una doble oposición: mundo masculino (producción material y actividades remuneradas) y mundo femenino (reproducción humana y actividades domésticas no remuneradas).

En una sociedad donde lo económico cobra un papel prioritario, relegando y sometiendo al resto de actividades humanas, las mujeres ven acrecentado en su entorno la inseguridad económica por partida doble: como sujeto social y como mujer.

Cuando las mujeres intentan incorporarse al trabajo asalariado, cultural e ideológicamente territorio masculino, rompiendo con el espacio doméstico y regulando el tiempo que dedica a la unidad familiar, chocan frontalmente con los intereses de esta sociedad sexista.

Este choque de intereses se traduce en una escasez de recursos que agravan su condición de desigualdad y pobreza.

Amartya Sen, Premio Nóbel de Economía en 1998, afirma que la inequidad de género existe en casi todos los rincones del planeta y que esta desigualdad no sólo se presenta en el espectro de lo económico, sino en un conjunto de problemas distintos e interrelacionados.

Los problemas que Sen identifica paralelos al económico son: la desigualdad de la mortandad, de la natalidad, de oportunidades básicas; la desigualdad profesional, de posesiones y de roles dentro del hogar.

No se debe perder de vista la gran interconexión que existe entre ellos, ya que al detonarse uno, los otros se detonarán de manera armónica y perversa en contra de las mujeres.

Por otra parte, es preciso destacar el papel que han jugado los medios de comunicación en tiempos recientes.

Aparentando inmunidad hacia los prejuicios de desigualdad de género han dando mayor cabida dentro de sus espacios a la mención y análisis del problema, lo que ha permitido un mayor nivel de información cualitativa y cuantitativa del fenómeno, forjando paralelamente una sociedad más interesada y crítica.

Una de las voces más críticas y de resonancia universal es Octavio Paz, quien al describir la condición femenina menciona que: "Por obra del sufrimiento, las mujeres se vuelven como los hombres: invulnerables, impasibles y estoicas.... Gracias al sufrimiento, y a su capacidad para resistirlo sin protesta, la mujer trasciende su condición y adquiere los mismos atributos del hombre".

Agendemos como reto y prioridad la desigualdad que enfrenta la mujer en todas las facetas identificadas y evitemos la generación de nuevos tipos de desigualdad que decaigan en un aumento de la pobreza femenina.

Asimismo, transformemos la visión que Paz ofrece, para que esa condición de mujer quede en los anales literarios de lo que alguna vez fué, y la nueva condición de la mujer se derive del fomento de su participación más activa así como del aumento de su cuota histórica de poder, a través de la educación y del empleo.

El autor es Licenciado en Economía, Catedrático del departamento de Economía del ITESM y Estudiante de Posgrado en la Facultad de Ciencia Política de la UANL.

 
Columas Anteriores
Radiografía de la pobreza femenina
(22/05/2006)
Ver Comentarios (0)
Escribir Comentario
Mayor Tamaño de Letra
Menor Tamaño de Letra
 
 
   
Temás de Interés   más temas de interés
Otras Opiniones
Carlos Francisco Cisneros Ramos:
'Jus laboralista'
Soledad Jarquín Edgar:
'A tres meses de la tragedia, amenaza olvido a viudas del carbón'
En Voz Baja:
'En Voz Baja'
Antonio De Mendieta:
'Miscelánea'
Buscar
busqueda avanzada
 
  rss